Mónica tiene una presencia tan sólida y tranquilizadora. Ella mantuvo el espacio con tanto cuidado y claridad. Desde el principio quedó claro que es muy conocedora e intuitiva. La experiencia fue tranquila, intencional y sorprendentemente profunda. Me fui sintiéndome más conectado, claro y apoyado. Era exactamente lo que no sabía que necesitaba. Sin duda volvería a reservar y no dudaría en recomendarlo a cualquiera que desee un momento de quietud, comprensión o conexión significativa.