¡La clase de cocina de Lucía fue una de las mejores partes de mi viaje! Es muy cálida y acogedora, la verdad es que parecía que cocinaba con una vieja amiga. La clase fue práctica, relajada y llena de risas, y aprendimos mucho sobre la comida y las tradiciones locales en el proceso. Todo lo que hicimos estaba absolutamente delicioso, y Lucía compartió muchos consejos e historias geniales. Me fui con el corazón contento, el estómago lleno y nuevas recetas para probar en casa. No te pierdas esta experiencia, ¡es realmente especial!