¡Un gran viaje en barco! Salir al mar abierto y ver la costa de Barra da Tijuca y las montañas de Río desde el agua es algo especial. Las islas son preciosas. Una vez allí, Leonardo nos permitió hacer muchas cosas diferentes, cada una como él quería: remar en la tabla de surf, saltar al agua, nadar, bucear, dejarnos llevar por un colchón de aire o con la ayuda de pequeñas tablas de plástico y gafas de buceo bajo o sobre el agua detrás del barco, relajarnos en una alfombra flotante o explorar las islas a pie y saltar desde una roca al agua turquesa, observar los nidos de albatros con sus crías o bucear para encontrar tortugas acuáticas comiendo algas en los acantilados de las islas. Hermoso. Éramos de cuatro naciones diferentes y Leonardo fue un gran anfitrión, tranquilo y muy experimentado en español, inglés y brasileño. ¡Muy recomendable!