Si buscas una verdadera búsqueda de trufas, esta experiencia no tiene parangón. Auténtico, honesto y muestra lo mejor de la hospitalidad y la agricultura italianas. Michele nos proporcionó botas para el bosque y nos mostró cómo trabajan los verdaderos cazadores de trufas con sus perros. Luego disfrutamos de una selección casera de embutidos y quesos para disfrutar con las trufas. También pagamos un extra por una comida hecha por su madre (huevos, pasta, helado, ¡todo con trufas!) y vino casero. ¡Vale la pena cada euro gastado y definitivamente volveremos!