Mi esposo y yo estábamos de visita en Portland por primera vez y queríamos probar algo nuevo y único, pero también algo muy “Portland”.” Esta experiencia de soplado de vidrio no decepcionó. James y Lorraine fueron excelentes anfitriones, tanto en su hospitalidad (¡vino y aperitivos sabrosos!) como en su experiencia. Disfrutamos mucho aprendiendo sobre la historia del soplado de vidrio, entrando en el estudio para aprender sobre las herramientas y luego hacer nuestras propias piezas. ¡Este fue un gran punto culminante en nuestro viaje y algo que recordaremos con cariño durante mucho tiempo!