Miroslava nos dio una gran experiencia. En un barco colorido, impulsado por un caballero con un remo, navegamos por la hermosa zona. Por el camino, nos habló del pasado, presente y futuro del lugar, así como de su cultura, a través de la lente de su ropa nativa. Luego, nos dio un taller de bordado en un lugar precioso. Su instrucción fue paciente y amable, y nos dieron café y pasteles, así como una muestra de una bebida local. Fue una tarde muy tranquila y relajante. Después de todo eso, nos llevó a su restaurante/tienda, que habíamos pedido ver. Aquí compramos algunos recuerdos bonitos. Toda la experiencia fue mágica y Miroslava fue una anfitriona excelente.