Nuestra anfitriona, Mari, fue una guía maravillosa de principio a fin. Compartió sus conocimientos sobre la cultura, la historia, la comida y las tradiciones japonesas de una manera tan reflexiva, y respondió pacientemente a todas nuestras muchas preguntas (¡gracias por eso!).
Lo que lo hizo aún más especial fue lo genuinamente curiosa que estaba por nosotros también. Parecía un verdadero intercambio cultural en lugar de una simple visita guiada. Me fui con mucha más claridad sobre Japón: sus creencias, costumbres y vida cotidiana, y todo tenía sentido gracias a sus explicaciones.
Mari fue más allá, adaptándose felizmente a nuestras peticiones y dándonos más tiempo del esperado. Nos sentimos realmente atendidos.
¡Recomiendo encarecidamente este tour y a Mari a cualquiera que quiera una comprensión más profunda y personal de Japón!