Mi experiencia con este anfitrión fue frustrante y decepcionante. Hubo una protesta nacional que bloqueó por completo los trenes a Cusco y Machu Picchu, ampliamente informada y confirmada por PeruRail. En cuanto tuve internet, me puse en contacto con el anfitrión y le expliqué que no había forma de llegar al punto de encuentro.
Aunque era consciente de la situación, la ignoró por completo, mostrando una falta de empatía y profesionalidad. Estábamos en condiciones precarias, esperando horas en la estación sin internet, como tantos otros turistas, pero trató nuestro caso como un simple «no show», solo para no devolver el importe.
Esta actitud demuestra que el anfitrión solo piensa en el aspecto económico, sin tener en cuenta la realidad de los huéspedes ni los graves acontecimientos que están teniendo lugar en su región. No se preocupa por el bienestar de los viajeros.
No recomiendo a este anfitrión Fue necesario abrir una disputa en Airbnb para intentar recuperar el importe, ya que no hubo colaboración ni entendimiento por su parte.