Sin duda, una de las cosas más geniales que he podido hacer durante mi viaje a Acadia. Nicolle sabe de lo que habla y tiene muy buenos contactos. Parecía que cada barco que pasábamos sabía quién era el dueño, qué tipo era, para qué se usaba, en qué se diferenciaba de su barco, etc. No lo dudes, ¡súbete, no te arrepentirás!