¡Nos lo pasamos de maravilla en el tour de la sidra! La sidra en sí tiene un sabor verdaderamente único y memorable: se nota que hay una verdadera artesanía y cuidado detrás de cada lote. Lo que hizo que la experiencia fuera aún más especial fue conocer a las personas que están detrás de todo esto: les encanta lo que hacen, y se nota. Su pasión y calidez crearon un ambiente muy acogedor. En general, una experiencia muy agradable y personal, ¡muy recomendable!