Sofía fue una anfitriona increíble y realmente apreciamos su apoyo durante todo el día. A pesar de que nos pusimos en contacto en el último minuto para el transporte desde la estación de tren (¡nuestra culpa!), ella fue más allá para organizarlo para nosotros. Estamos muy agradecidos. Si no tienes un auto, definitivamente te recomiendo coordinar el transporte con ella con anticipación.
Nuestra primera parada fue la granja de quesos, donde recibimos una explicación detallada del proceso mágico detrás del Parmigiano Reggiano. Ver dónde y cómo se hace nos dio una apreciación completamente nueva del arte. Y la degustación estuvo absolutamente deliciosa.
Desde allí, nos dirigimos a la experiencia balsámica. Sofía hizo un trabajo increíble guiándonos a través del proceso y compartiendo la historia, la tradición y la pasión detrás de la producción balsámica de la familia.
¡Recomiendo mucho esta experiencia, fue uno de los aspectos más destacados de nuestro viaje!