Visitar Capri fue uno de los mejores momentos de nuestro viaje. Hicimos el viaje hasta 1800 pies y fuimos recompensados con unas vistas absolutamente impresionantes: acantilados, mar y cielo, todo se mezcla en un panorama inolvidable. El paisaje era hermoso en todas direcciones.
Después de contemplar las vistas, exploramos la ciudad y disfrutamos de un delicioso helado mientras paseábamos por encantadoras calles llenas de historia y relatos. También dimos un paseo en barco alrededor de la isla, lo que nos dio una perspectiva completamente nueva. Ver de cerca las famosas grutas azul y verde fue fascinante: los colores, la luz, la magia silenciosa de esas calas ocultas hicieron que la experiencia fuera aún más especial.
Capri tiene una forma de hacer que te relajes y disfrutes del momento. Es un lugar donde la belleza natural y la cultura local se unen a la perfección.