Setsuko fue muy amable y, aunque hacía calor, tuvo mucha paciencia para acompañarme al mercadillo y compartir sus muchas experiencias. Por desgracia, hacía demasiado calor ese día y había mucha gente, por lo que fue difícil encontrar un restaurante para comer, pero pude disfrutar del mercadillo, que me pareció genial.