Tuvimos una experiencia inolvidable en la playa de Balandra gracias a nuestros dos guías, Eduardo y Esteban. Fueron excepcionales en amabilidad y disponibilidad, siempre allí para responder a nuestras preguntas sin ser nunca intrusivos.
Hicimos esta salida en familia con nuestros dos hijos, y estamos convencidos de que la experiencia no habría sido la misma sin ellos. Gracias a sus consejos, su amabilidad y su perfecto conocimiento del lugar, todo transcurrió con fluidez y serenidad.
El almuerzo en la playa al final del recorrido fue absolutamente delicioso, la guinda del pastel.
Recomendamos esta excursión al 300 % y, si hubiera una sexta estrella, ¡la marcaríamos sin dudarlo!