Una experiencia verdaderamente inolvidable. Éramos dos, y uno de nosotros prácticamente no tenía experiencia en equitación... sin embargo, gracias a la cuidadosa y tranquilizadora orientación de los instructores, logró no solo sentirse inmediatamente a gusto, ¡sino también galopar!
La ruta fue espectacular: la luz del atardecer reflejada en el agua, el sonido de las olas y el ritmo de los caballos crearon una atmósfera mágica y relajante. Antes de llegar a la playa con la puesta de sol, tomamos un camino a través de las dunas. Los caballos estaban tranquilos y bien entrenados, perfectos incluso para principiantes.
Nos sentimos cuidados, seguros y libres para disfrutar de cada momento. El guía también tomó fotos y vídeos de recuerdo que fueron, como mínimo, maravillosos. Fue una experiencia que recomendaremos a cualquiera: romántica, emocionante y aún más especial por la profesionalidad del personal. ¡Volveríamos con mucho gusto! ¡Gracias!