¡Fue muy divertido!
Cali es una gran maestra, por lo que pedir nuestra comida y pedir la factura en francés no parecía tan desalentadora con ella como nuestra guía. Aún mejor, porque éramos un grupo privado y teníamos Cali para nosotros solos, pudimos salir de los caminos transitados para probar algunos pequeños restaurantes locales. Sus otras sugerencias para almorzar, cenar y beber también fueron bastante increíbles. Esta es una experiencia única, e incluso si no conoces una palabra francés, te sentirás muy cómodo. ¡Qué buen rato!