Reservamos esta experiencia con un par de amigos y nuestros padres, y resultó ser un día verdaderamente memorable. El entorno fue absolutamente impresionante: pacífico, pintoresco y el telón de fondo perfecto para una clase de cocina. Phurbu y su esposo Gavin eran cálidos, acogedores y estaban llenos de historias fascinantes. Compartieron tanto la historia cultural detrás de los platos como un poco sobre sus propias vidas, lo que hizo que la experiencia fuera aún más significativa. La preparación de la comida fue sencilla, práctica y increíblemente divertida. Nos reímos, aprendimos y nos fuimos con el corazón lleno (¡y el vientre lleno!). ¡Muy recomendable!