La clase de cocina con Francesca fue una gran introducción a nuestra estancia en Palermo. Hizo que cocinar pareciera una actividad muy relajante, conectando los viajes con la comida y la cultura siciliana con facilidad. Como anfitriona empática, conectaría a todo el grupo al instante con su sabiduría y experiencia, creando un ambiente agradable y amable para todos los participantes. Y como una mamá oso paciente con sus cachorros (es decir, estudiantes :), incluso mi hija de 10 años pudo seguir todos los pasos del proceso. Pasamos un tiempo inolvidable como madre e hija... :)
Finalmente, a la hora de la cena, ¡me sorprendió la riqueza de todos los sabores! Solo lamento no haber experimentado ninguna clase de cocina mientras viajaba a un país extranjero antes :)