Oh, Dios mío, ¿por dónde empiezo? Desde la carne hasta el cierre, esta experiencia me sorprendió y superó todas las expectativas.
Nos reunimos en una ubicación centralizada y nos dirigimos a una azotea con vistas espectaculares de Madrid. Pintamos mientras desayunábamos y nos encantó la experiencia. Fue tan relajante. María no solo era hábil, sino que también le apasionaba compartir una pieza de ella misma (su arte) conmigo. Explicó las cosas bien e hizo que la pintura fuera divertida para un principiante como yo sin absolutamente ninguna habilidad artística. También dio excelentes consejos sobre su ciudad, incluidos lugares de interés y lugares para comer. Siento que fue la primera amiga que hice en Madrid en mi primer día. Definitivamente estoy haciendo esto de nuevo y lo recomiendo encarecidamente.