El día anterior, se recibió un mensaje para cancelar la excursión o cambiar el horario debido a un problema técnico. Decidimos aceptar el cambio de horario.
Una vez frente al barco, se nos anuncia que el mar no es navegable. En lugar de cancelar y reembolsar, nos alejamos 3 minutos del puerto para no movernos durante 2 horas. Bañarse en el río que desemboca en el océano, en medio de otros barcos. No se cumplió ninguna promesa, no hubo navegación, ni cuevas ni acantilados, ni fauna ni anfitrión que hablara francés... el recorrido en tabla de remo por el puerto fue un poco caro.