Esta visita nos permitió alejarnos de los caminos trillados y descubrir Marrakech de otra manera. Las callejuelas, el encuentro con los habitantes, el ambiente auténtico de la medina... todo era mágico.
El guía fue amable y apasionado, el hecho de caminar con él nos permitió no ser molestados por los vendedores de los zocos, descubrir artesanos, probar los sabores locales... ¡Lo recomiendo al 100%!