¡Nuestra familia de 7 personas se lo pasó de maravilla en esta clase de cocina cubana! Lo que lo hizo aún más especial fue poder hacerlo en la hermosa azotea de su hotel boutique, un entorno absolutamente impresionante con vistas que hicieron que toda la experiencia se sintiera mágica.
El equipo de madre e hija fue cálido, acogedor y muy conocedor. Junto con su fabuloso personal, nos guiaron a través de cada paso con tanto cuidado, alegría y hospitalidad. Nos encantó aprender sobre los ingredientes y técnicas tradicionales cubanos, y la comida que preparamos juntos fue absolutamente deliciosa.
Nos gustó tanto la experiencia que decidimos quedarnos una noche más en La Habana y reservamos las 4 habitaciones de su hermoso hotel boutique. Fue absolutamente perfecto: encantador, cómodo y lleno de la misma calidez y atención al detalle que experimentamos durante la clase.
Fue más que una clase de cocina, fue una experiencia cultural de lo más auténtica. Gracias por compartir tu hogar, tu comida y tu espíritu con nosotros.