Sentimos que a Martine le hubiera encantado contarnos más sobre Harlem, pero desafortunadamente el tiempo fue demasiado corto para descubrir completamente este inmenso barrio cargado de historia, que tanto ha contribuido a dar forma a la de Estados Unidos.
La misa nos cambió por completo, para los franceses es una experiencia casi irreal, pero nos encantó compartir este momento de la vida con una comunidad tan cálida y acogedora, sin ningún prejuicio.
Un aperitivo muy agradable: si volvemos a Nueva York algún día, ¡nos tomaremos el tiempo para explorar Harlem más a fondo!