La experiencia fue realmente lo más destacado de nuestro tiempo en la Ciudad de México. Todo fue absolutamente perfecto de principio a fin. El equipo fue increíblemente profesional, talentoso y acogedor. Muchísimas gracias a las mejores maquilladoras de la historia, Sheila y Lulu. Su atención al detalle y su arte dieron vida a nuestra visión de una manera preciosa. Y, por supuesto, un gran saludo a Rogelio, el mejor fotógrafo y anfitrión que podríamos haber pedido. Hizo que toda la experiencia fuera divertida, cómoda e inolvidable. No podríamos estar más contentos con el resultado y los recuerdos que creamos. ¡Muy recomendable!