Excelente experiencia, el resultado superó mis expectativas. Me encanta el París-Brest y este es para morirse. Raphaëlle es cálida, disponible y muy competente, se nota que le gusta transmitir sus conocimientos. El taller es muy rítmico y denso. Hay dos o tres personas por puesto, lo cual es bastante clásico para este tipo de taller y no siempre cómodo para participar en los trabajos prácticos, pero Raphaëlle se asegura de que todo el mundo pueda experimentar los gestos técnicos y eso es lo esencial. Un montón de consejos, tanto teóricos como prácticos, que claramente no se pueden entender de la misma manera leyendo un libro de recetas. Si te gusta el París-Brest, te gusta cocinar y quieres pasar un buen rato, no puedo más que recomendarte este taller.