Nuestro anfitrión, Pedro, fue una joya absoluta. Conocía la isla a la perfección y nos proporcionó información valiosa para la experiencia.
Recomiendo llevar una chaqueta impermeable, zapatos cómodos, bañador, toalla y unos euros. Dimos un paseo, nadamos en las piscinas y probamos la Poncha (3 euros).
Recomiendo esta experiencia. No terminamos alquilando un coche en la isla y esta fue una excelente manera de ver lugares a los que el transporte público no te llevará. Nos recogieron a unas pocas manzanas de nuestro alojamiento, lo que fue útil.