Roberta es una artista con experiencia, y fue muy agradable que nos guiara en la pintura de la pandereta, en su hermoso estudio en el corazón del centro histórico de Palermo. Incluso para mí, como siciliana, fue una experiencia única, porque no es algo que hagas todos los días, incluso viviendo en Palermo. Para quienes visitan la ciudad, es aún más especial.
La posibilidad de llevarse a casa un objeto tradicional, hecho con sus propias manos, hace que la experiencia sea verdaderamente significativa.
Solo puedo recomendarlo: es una actividad imprescindible para quienes quieran conocer nuestras tradiciones y también añadir algo propio.