Esta experiencia fue muy divertida y se sintió realmente auténtica. Aprendimos mucho sobre las tradiciones e historia de la arcilla negra de San Bartolo de nuestro talentoso anfitrión, Amando, también conocido como Mizraim Cardozo. Proviene de una familia que ha trabajado con arcilla durante más de diez generaciones, lo que hizo que la experiencia fuera aún más rica, ya que pudo compartir gran parte de su patrimonio familiar, así como las tradiciones, costumbres y técnicas únicas de la arcilla negra de San Bartolo, junto con el simbolismo zapoteco, la geometría y los elementos naturales. Al final, pudimos probar suerte haciendo nuestras propias piezas, que nos enviaron amablemente a nuestro Airbnb unos días después, cuando salieron del horno. Si quieres desmitificar la arcilla negra de San Bartolo mientras te diviertes, ¡te lo recomiendo!