Para algo fuera de lo común, recomendaría encarecidamente esta experiencia, ya que resultó ser bastante divertida y memorable. En pocas palabras, te enseñan a hacer galletas arare, esos pequeños bocados cubiertos de shoyu que podrías encontrar en una mezcla de fiesta o Furikake, junto con asar tu propio té verde. Y para complementar esto, el chef Tatsuya presentó una sabrosa selección de dulces de mochi wasabi: 3 de frijoles en polvo y mochi recubiertos de polvo matcha a varios niveles de textura: 1 congelado, 1 no tan congelado y 1 suave. Con todo, ¡una experiencia de degustación increíble y satisfactoria!
La ubicación es en una tienda/restaurante de confitería llamado Souzen, un poco difícil de encontrar, ya que el nombre en la parte delantera solo está en japonés. La tienda tiene un toque antiguo, ya que se construyó hace más de 100 años y la casa de Nishijin, que producía tela en el día para el kimono. Hay una bonita exhibición de este legado y, como ventaja, puedes elegir 1 de las 10 hermosas mochilas para llevar como recuerdo. ¡Súper recuerdo de Kioto!