Vivo en Sevilla desde hace tiempo, pero siempre tuve curiosidad por el Centro Cerámico de Triana y por todo lo que se "cocía" en la ciudad en aquellos tiempos. Con Juliane no solo sacié esa curiosidad, sino que aprendí muchas cosas más que ni me imaginaba. Muy enriquecedor, sin duda.
El paseo junto al río, compartido con gente tan maja, fue de lo más agradable. Ese ambiente de convivio sumó muchísimo a la experiencia. ¡Qué buena idea tuve en apuntarme! Me voy con otra mirada... y aún más orgullosa de mi ciudad, oye.