En 2010, mi marido y yo transformamos un conjunto de edificios abandonados en Favara en el Farm Cultural Park, que ahora es un modelo mundial de regeneración urbana impulsada por la comunidad a través del arte contemporáneo. En 2022, lanzamos un segundo espacio en Mazzarino, con el objetivo de reactivar la vida cultural en los pueblos pequeños a través de la creatividad y la conexión.