En Casa Merlos, continúo el legado de mi madre de preservar la cocina poblana del siglo XVIII. Utilizaba utensilios como el metate y el molcajete, y preparaba recetas con ingredientes como pepitas, chocolate, arroz rojo y plátanos para mostrar su orgullo mexicano. Hoy, continúo su legado manteniendo un lugar donde se llenan los estómagos y se nutren las almas.