Practico kendo desde que tenía 5 años y he entrenado durante 19 años. Fui subcampeón en un torneo de la prefectura durante la secundaria y, más tarde, trabajé en un crucero de lujo que viajaba a más de 10 países. Gracias a esos viajes, descubrí mi pasión por compartir la cultura japonesa, especialmente el espíritu de los samuráis. Ahora ofrezco una auténtica experiencia de kendo en la que los participantes no solo pueden aprender técnicas con la espada, sino también la filosofía y la disciplina que hay detrás de este arte marcial tradicional.