La experiencia con Mario y Carlos fue fantástica. Son coanfitriones con Jorge (mi tocayo). Todo comenzó en su taller donde explicaron qué esperar de la lucha libre, tanto en términos de la cantidad de partidos como de los luchadores esa noche. Aprendimos las reglas y los cantos, y fue emocionante gritar junto con los aficionados. Nuestro viaje a la arena fue muy fácil. El espectáculo en sí vale la pena, pero sería difícil de entender sin una explicación previa. Es una de las mejores cosas que hacer en la Ciudad de México, y por último, el precio nos intrigó, ¡pero valió la pena cada centavo! 11/10