Pintar en la hermosa casa/estudio de Debra en Russian Hill fue una experiencia transformadora. Lo reservé como regalo de cumpleaños para mi esposa. Con la atenta orientación de Debra, no solo aprendimos el arte de la pintura y el collage, sino que también creamos una pieza única que refleja nuestro amor, algo que siempre tendremos en nuestra casa con nosotros.
El vino, el arte y San Francisco son una combinación mágica, pero compartirla con Debra hizo que la experiencia fuera una obra de arte en sí misma.
Debra es una profesora maravillosa y una anfitriona increíble; pensó en cada pequeño detalle para asegurarse de que nuestro tiempo juntos fuera personal, creativo y lleno de calidez. Recomiendo esta experiencia a todo el mundo, especialmente a las parejas. ¡Es una experiencia verdaderamente única!