Fue una experiencia verdaderamente única e inolvidable. Nuestro guía es alguien que realmente vive en Kibera, lo que hizo que todo el paseo fuera increíblemente auténtico y significativo. Es difícil imaginar este lado de la vida real en el mundo hasta que lo ves con tus propios ojos. Visitamos lugares como talleres de artesanía ósea, casas típicas locales, callejones estrechos, galerías de arte, puntos de agua, baños públicos, escuelas, pequeñas panaderías, farmacias, tiendas, áreas de desechos, corrales de cabras y ovejas, y más.
En el camino, pudimos observar cómo las estructuras de las viviendas han cambiado con el tiempo, desde las primeras paredes de barro y madera hasta el uso generalizado posterior de láminas de hierro. La ruta era rica, bien estructurada y llena de paradas interesantes. De vez en cuando, cabras, gallinas y perros pasaban. Los niños estaban muy emocionados de darte los cinco y saludarte calurosamente. Algunas áreas tienen olores fuertes, pero en general la visita fue increíblemente memorable.
Reservamos un recorrido privado, que incluye