Gabriel fue un anfitrión vibrante y auténtico. Disfrutamos del vino, la cerveza artesanal y la auténtica comida portuguesa, conociendo a los propietarios de tiendas locales y restaurantes en el camino. Cada parada fue cuidadosamente elegida y encantadora, y los detalles personalizados, además de las sorpresas de Gabriel, hicieron que la experiencia fuera mucho más divertida. ¡Muy recomendable!