Hice el tour ayer y realmente valió la pena: Adam, el guía, era atractivo, bien informado (datos interesantes que lo unían todo), divertido, agradable y respetuoso. Está claro que le apasiona el tema y Chicago: historia, arquitectura, gente... Nunca habría visto tantos interiores (ni siquiera adivinado) por mi cuenta, ni habría podido apreciarlos plenamente.
Accesible para todos: ni demasiado rápido ni demasiado lento.
Y realmente me gustó el hecho de que, aunque no era un tour privado, Adam lo hizo sentir como si lo fuera.