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    Una pareja nos cuenta cómo terminó siendo anfitrión en la casa del árbol de sus sueños

    Publicar su residencia principal en Airbnb permitió a estos anfitriones ahorrar para el proyecto de sus vidas.
    Por Airbnb el 13 de ene de 2021
    Lectura de 25 min
    Actualizado el 28 de abr de 2021

    Destacados

    • Taryn y Colin se hicieron anfitriones en Airbnb para ahorrar y poder comprarse la casa del árbol con la que siempre habían soñado.

    • Crearon un espacio que permite a los huéspedes desconectarse del mundo digital.

    • Como SuperAnfitriones, su verdadero propósito es llenar de vida las comunidades locales.

    Taryn y Colin, dos SuperAnfitriones de Portland, Oregon, son aventureros natos. A los pocos días de conocerse, se fueron juntos a escalar y a hacer saltos de altura en cascadas. Cuando se mudaron a la casa donde creció Taryn, en Portland, decidieron hacer realidad el sueño de sus vidas: construir una casa del árbol.

    Colin, que se enamoró del bosque cuando era solo un niño y, ya de mayor, ayudó a sus padres a construir sus propias casas del árbol en Ohio, tenía claro que quería construir una casa plenamente funcional en la que los árboles fueran los cimientos. A Taryn le encantó la idea desde el principio. Era lógico ya que sus padres se dedicaban a la arquitectura y al diseño de interiores, y de pequeña le encantaba subirse a los árboles. “La casa del árbol fue el resultado de combinar nuestras dos pasiones: la naturaleza y el diseño”, nos cuenta.

    Pero no querían que fuera una casa del árbol cualquiera. Tenía que ser un lugar donde sus familiares y futuros huéspedes pudieran disfrutar la vista, desconectarse unos días del mundo digital y vivir rodeados de objetos que celebran la artesanía local.

    Taryn trabaja en el mundo de la moda y Colin en obras de construcción, así que tenían todas las herramientas necesarias para construir una casa del árbol y una marca de hospitalidad únicas. Solo tenían que conseguir cómo financiar su proyecto.

    Foto cortesía de Tiny House Expedition

    La semilla de una idea

    Lo primero que hicieron Taryn y Colin fue anunciar su casa en Portland en Airbnb. La mayoría de los fines de semana los pasaban fuera, de acampada, así que alojar huéspedes les pareció una forma fantástica de conseguir dinero para construir la casa del árbol.

    Además, fue una oportunidad para ver cómo sería ser anfitriones y se dieron cuenta de que les encantó. En poco tiempo, estaban haciendo un seguimiento de sus estadísticas y buscando consejos y recomendaciones para anfitriones en el Centro de recursos. Cuando llegó el momento de construir la casa del árbol, ya eran SuperAnfitriones.

    Cuando encontraron un terreno boscoso de 65 000 metros cuadrados con vista al monte Adams en White Salmon, Washington, y no lo dudaron. Había llegado el momento de hacer su sueño realidad.

    Recibir huéspedes en su casa fue lo que les permitió costear el proyecto que tenían entre manos, así que decidieron volver a hacerlo. Esta vez, compraron una minicasa donde podrían vivir mientras construían la casa del árbol y alojar huéspedes cuando no la estuvieran usando. Solo tenía lo básico, pero a los huéspedes les encantó.

    “Nos daba miedo que fuese demasiado rudimentaria para un alojamiento en Airbnb, pero nos equivocamos”, dice Colin. “En solo un año recuperamos el dinero que habíamos gastado en Cedar Shack”.

    Adversidades pasajeras

    Taryn y Colin afirman que dependen de que sus anuncios tengan la máxima exposición posible en la plataforma. “Sin Airbnb, no habríamos podido construir la casa del árbol”, confiesa Taryn. “Estábamos seguros de que nuestro plan de negocio funcionaría porque sabíamos que conseguiríamos un índice de ocupación alto en muy poco tiempo”.

    Después de dedicarle un año a la construcción y decoración de su espacio único, en marzo de 2020 estaban listos para presentarles Klickitat Treehouse a los huéspedes en Airbnb. Justo cuando publicaron su anuncio, llegó la pandemia y, con ella, el cierre de una buena parte del país.

    “No había nada de movimiento”, dice Colin. “No recibimos reservaciones en los primeros 30 días, con todo lo que nos habíamos jugado para que esto saliera adelante.”

    Pero la gente anhelaba viajar a destinos menos transitados, y finalmente llegaron las reservaciones. “En retrospectiva, pasar tanto tiempo ahí al principio fue una oportunidad increíble”, dice Colin. “Nos permitió vivir de primera manos lo que ofrecemos a los huéspedes”.

    Desconectarte para conectarte con lo que de verdad importa

    En Klickitat Treehouse no hay wifi. Taryn y Colin crearon este espacio con un objetivo en mente: desconectarse del mundo digital y volver a conectarse con la naturaleza.

    “Esta desconexión es muy positiva para las familias”, nos cuenta Taryn, que ha leído muchas evaluaciones en las que los huéspedes comentan lo maravilloso que es dejar las pantallas a un lado por unos días. “La gente disfruta mucho de la experiencia. Muchas personas nos dicen que hace mucho tiempo que no hablaban tanto con sus hijos.”

    Además del libro de visitas, tienen un almanaque en el que pueden dejar notas los huéspedes (entre ellos, observadores de aves y niños). Está lleno de comentarios sobre avistamientos de osos negros, venados y pavos salvajes... ¡y muchos dibujos de los niños!

    Todo forma parte de un plan mucho más ambicioso. “¿Cómo plantamos la semilla para que las personas se preocupen más por el medio ambiente?”, pregunta Taryn. “Queremos que el mayor número posible de personas se preocupe por la naturaleza, y creemos que la mejor forma de lograrlo es hacer que sientan un vínculo especial con ella y la comprendan. ”

    ¿Cómo plantamos la semilla para que las personas se preocupen más por el medio ambiente?
    Superhost Taryn

    Un objetivo de más altura

    Como a Taryn y Colin les apasionan la arquitectura y el diseño, querían cuidar hasta el último detalle de su casa del árbol. Para que fuera un espacio verdaderamente único, lo tenían que llenar de objetos únicos.

    Su casa del árbol está repleta de objetos de cerámica, artículos textiles y obras de arte de artesanos de la zona —en la tienda de su sitio web se pueden consultar las marcas—, y en la mesita auxiliar han colocado un montón de libros sobre otros espacios similares al suyo. Entre ellos se encuentra uno escrito por Pete Nelson, un auténtico experto en el tema, donde aparece la casa del árbol de los padres de Colin.

    Taryn y Colin quiere dedicarse al hospedaje a tiempo completo. “Estamos buscando una propiedad donde podamos construir entre 5 y 10 casas del árbol para así dar el salto al siguiente nivel. No pararemos hasta que demos con ella”, explica Colin.

    Pero no solo piensan en su futuro financiero. Después de haber pasado tanto tiempo en zonas rurales, les gustaría llenar de vida las comunidades con casas del árbol que pongan en valor la flora autóctona y a los artesanos locales.

    “Siempre prensamos en cómo podemos integrarnos en la vida local y aportar nuestro granito de arena”, dice Colin. “Las actividades educativas, las acciones en favor del medio ambiente y las iniciativas destinadas a que colectivos desfavorecidos disfruten de experiencias al aire libre, entre otras cosas, son aspectos fundamentales de nuestra visión.

    “Colaborar con otros pequeños negocios de la zona para promocionarnos mutuamente es muy importante para nosotros, lo que demuestra que Airbnb puede servir para fortalecer las comunidades, en lugar de dividirlas”.

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    • Taryn y Colin se hicieron anfitriones en Airbnb para ahorrar y poder comprarse la casa del árbol con la que siempre habían soñado.

    • Crearon un espacio que permite a los huéspedes desconectarse del mundo digital.

    • Como SuperAnfitriones, su verdadero propósito es llenar de vida las comunidades locales.

    Airbnb
    13 de ene de 2021
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