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    Una madre joven ofrece estadías en una carpa perfecta para escapadas en pareja

    Este lugar de glamping se convirtió rápidamente en el boleto de esta Superanfitriona hacia la libertad financiera.
    Por Airbnb el 8 de feb de 2021
    Lectura de 18 min
    Actualizado el 28 de abr de 2021

    Destacados

    • Al hospedar en una tienda de campaña única, desconectada de la red eléctrica, esta SuperAnfitriona ahorra en gastos y consigue ingresos altos.

    • Esos ingresos le permiten pasar más tiempo con su esposo y sus hijos pequeños.

    • Le encanta compartir el espacio minimalista que creó en un rincón tranquilo de la idílica granja de sus padres.

    A la SuperAnfitriona Donna de Egmont Village, Nueva Zelanda, siempre le ha gustado resolver problemas de forma creativa. Hace apenas unos años, cuando la asistente dental y su esposo, Shane, se mudaron a una pequeña ciudad minera de Australia, ella trabajaba conduciendo un camión para poder llegar a fin de mes.

    Cuando tuvieron su primer hijo, la pareja regresó a Nueva Zelanda para estar más cerca de la familia. Compraron una casa junto a la granja de los padres de Donna y, cuando su segundo hijo venía en camino, se pusieron a pensar qué podrían hacer para evitar trabajar a tiempo completo solo para poder pagar la guardería.

    A Donna le llegó la inspiración la mañana del 1 de enero de 2019, cuando estaba de campamento celebrando el año nuevo. Al despertar, vio una tienda cercana y tuvo una visión: una tienda como esa se vería impresionante en la granja de sus padres. Estaba segura de que le lloverían los huéspedes.

    “Fue amor a primera vista”, afirma Donna. “Antes de que la dueña hubiera podido terminar de servirse el café, ya la había convencido de que me diera un recorrido. Cuando me dijo cuánto costaba una igual, salí corriendo a tratar de venderle la idea a mi esposo”.

    Esa tienda de campaña, pensó Donna, era su boleto a la flexibilidad financiera. La estructura de lona plegable apoyada en un solo poste, un diseño clásico que prevalece desde hace siglos, era tan asequible como bonita. Al hospedar en una tienda de campaña con Airbnb, Donna podría compartir la mágica propiedad de su familia con otras personas y estar en casa con sus hijos.

    ‘Reconexión y romance’

    Desde antes de comprar una tienda Lotus Belle, Donna ya sabía cómo quería comercializarla. Sería un refugio romántico sin conexión a la red eléctrica para parejas que buscaran conectarse entre sí, no con el wifi.

    “Nosotros estábamos pasando por tiempos difíciles”, cuenta Donna. “Casi nunca nos veíamos, y sé que a otras parejas también les pasa lo mismo. Realmente quería crear el espacio ideal para la reconexión y el romance”.

    Tenía dos razones para confiar en su visión. Primero, creía que el campo les parecería tan cautivador a los huéspedes como a ella. Y segundo, pensaba que habría un mercado para las personas como ella, gente en busca de oportunidades para pasar tiempo de calidad con sus parejas.

    “Quería crear un lugar para alejarte de todo, apagar el ruido y recuperar la conexión, recordar por qué te casaste y por qué tuviste hijos”, dice Donna. “Y recargar las pilas para volver y hacerlo todo otra vez”.

    Armar el rompecabezas

    Con la experiencia de Shane en carpintería y la pasión de Donna por los objetos restaurados y los proyectos de bricolaje, la pareja se dio a la tarea de crear un motivo minimalista lleno de creatividad. “Tratamos de proporcionar todo lo necesario y nada que no sirva”, afirma Donna.

    La tienda está montada sobre una amplia terraza de madera que conduce a una tina antigua al aire libre que rescataron de una granja, además de un cuarto independiente que construyeron para el baño y la cocina. Las terraza está bordeada por plantas de lavanda y un sendero conduce al área para fogatas, con taburetes de tronco de árbol y una silla hecha con partes de barco que está frente a un arroyo.

    Uno de los pocos objetos nuevos que hay es la placa solar de la azotea, que alimenta toda la instalación, hasta las cobijas eléctricas. Dentro de la tienda, hay espacio para una mesa de bistró, una pequeña estufa de leña y un viejo armario lleno de libros y juegos. Shane hizo la base de la cama y Donna se encargó de la cabecera.

    “Es lo que llamamos ingenio kiwi, la habilidad para encontrar algo y decir: 'Esto puede servir para otra cosa’", dice Donna. “No quería nada genérico; quería hacer algo especial. Y eso es lo que siempre me elogian: los toques personales ”.

    Recoger los frutos

    La confianza de Donna en su visión resultó acertada. Ya ha habido cuatro peticiones de mano en la tienda, y ella y Shane hasta tienen que bloquear algunas noches para poder usarla ellos mismos.

    Cuando hicieron la inversión inicial de 25 000 dólares, Donna calculó que si alojaban huéspedes la mayoría de los fines de semana, les tomaría entre 12 y 18 meses recuperar la inversión. Pero hasta los días hábiles se llenaron, así que la propiedad se pagó sola en seis meses.

    “Ha sido una locura”, afirma Donna. “A veces todavía me cuesta trabajo creerlo: no he parado de tener reservaciones”.

    Donna dice que hospedar en Airbnb le ha traído muchos beneficios, tanto tangibles como intangibles. Ahora trabaja un día a la semana como asistente dental, y pasa un par de horas al día cuidar su propiedad y administrar las reservaciones. El resto del tiempo lo dedica a su familia.

    “Esta ha sido la mejor decisión que pudimos haber tomado para nuestra familia”, afirma Donna. “Me da la flexibilidad para seguir siendo una madre con tiempo para ir a recoger a los niños. Y eso también me llena de orgullo. En realidad, también estoy haciendo algo por mí misma”.

    Con esto, tengo la flexibilidad para seguir siendo mamá, y eso también me llena de orgullo.

    Ser parte de algo más grande

    Cuando empezaron con el glamping, Donna y Shane pensaron que, si el negocio de hospedaje no despegaba, por lo menos tendrían un refugio único para ellos mismos. Pero ha tenido tanto éxito que ahora están planeando comprar una cúpula geodésica para hospedar en ella también.

    “Me encantan todos los comentarios”, afirma Donna. “Me gusta que la gente pasa momentos muy lindos y entienden de qué se trata lo que hacemos”.

    Para Donna, hospedar se ha convertido en mucho más que un medio para lograr un fin. “Es muy gratificante”, asegura. “Tengo control sobre la parte que me corresponde y Airbnb me facilita mucho el lado del negocio. Y me siento parte de algo”.

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    • Al hospedar en una tienda de campaña única, desconectada de la red eléctrica, esta SuperAnfitriona ahorra en gastos y consigue ingresos altos.

    • Esos ingresos le permiten pasar más tiempo con su esposo y sus hijos pequeños.

    • Le encanta compartir el espacio minimalista que creó en un rincón tranquilo de la idílica granja de sus padres.

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    8 de feb de 2021
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