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    Este anfitrión cumplió grandes sueños gracias a las minicasas

    Un Superanfitrión comparte sus secretos para triunfar como anfitrión de espacios únicos en Atlanta.
    Por Airbnb el 18 de dic de 2020
    Lectura de 4 min
    Actualizado el 28 de abr de 2021

    Destacados

    • Este SuperAnfitrión diseñó un plan de negocios para crear alojamientos únicos

    • Transformó una propiedad en el bosque con un cobertizo de herramientas en un negocio de hospedaje profesional.

    • Gracias a su atención por el diseño y a la originalidad de sus espacios, ahora recibe a miles de huéspedes cada año.

    • Ser anfitrión en Airbnb trae diversión, satisfacción e ingresos estables

    Bajo la copa de 600 imponentes árboles, en un terreno de poco más de una hectárea alejado de las rutas más transitadas a las afueras de Atlanta, Darrel Maxam ha encontrado su vocación: ser anfitrión de espacios únicos en Airbnb.

    Todo empezó con una minicasa. Darrel pasó los primeros seis años de su vida sin zapatos en un espacio de hormigón de 14 metros cuadrados en Jamaica. Años más tarde, después de que su familia se mudara a Connecticut, obtuvo tres grados universitarios, en su insaciable afán por seguir aprendiendo. Ahora aplica todos sus conocimientos a su actividad como anfitrión: la especialización en arte, la carrera en historia y la maestría en gestión de proyectos.

    Hoy en día, Darrel sabe perfectamente cómo triunfar como anfitrión. Ha construido cinco minicasas y una casa del árbol, y está trabajando en otra casa en las alturas, con forma de cúpula geodésica. A Darrel le encanta relacionarse con la gente y ha encontrado la manera de dedicarse a sus numerosas aficiones y de compartirlas con los huéspedes.

    Más allá de lo que ha conseguido como anfitrión, cree que lo que hace tiene un sentido. Este veterano entrega alimentos a su comunidad para ayudar a las personas mayores y cree que hospedar en espacios únicos también es una manera creativa de impulsar la economía local. “Airbnb puede ayudar a los comercios locales”, afirma. “Se trata de inyectarle vida a una comunidad para que recupere su esencia”.

    Empezar desde abajo para llegar a lo más alto

    Darrel tiene una visión de futuro excepcional y ejecuta sus planes a la perfección. En 2015, después de comprar una casa para su familia en un terreno boscoso con muchas posibilidades y de anunciarla en Airbnb para conseguir ingresos extra para la hipoteca, Darrel se animó a invertir en su plan de futuro.

    Con la ayuda de un constructor local, convirtió un préstamo personal de menos de 70 000 dólares en su primera minicasa, situada en su enorme jardín. Después de ocho semanas, la casa estaba terminada.

    Darrel ya utilizaba Airbnb como huésped, porque le encanta viajar, y también como anfitrión, porque había anunciado la casa en que vivía. Su minicasa fue un éxito instantáneo. Una semana después de publicar el anuncio, ya tenía reservados todos los fines de semana de los próximos tres meses.

    Darrel aprende rápido y le interesa saber de todo, tanto de naturaleza y gastronomía, como de revistas científicas o de diseño japonés. “No puedo parar de pensar”, asegura. “Me encanta estar pensando en cómo mejorar las cosas”. Empezar poco a poco le había permitido trabajar con rapidez, organizarse y lograr que todo saliera bien.

    Construir para el futuro

    Gracias al constante flujo de reservaciones, Darrel pagó el préstamo en 18 meses. “Decidí no involucrarme en ningún proyecto a menos de que pudiera recuperar mi inversión en 18 meses”, cuenta. Y tenía muy claro lo que quería hacer a continuación: reinvertir el dinero.

    Estaba convencido de que ser anfitrión de minicasas era una actividad con mucho potencial y quería construir más. En cuatro años podía presumir de ser el propietario de Tiny Five (las cinco minicasas). Construidas con sus propias manos a partir de materiales reciclados, todas tienen vistas al paisaje boscoso que las rodea y están repletas de adornos únicos.

    Darrel decidió crear cada casa con una temática particular y, gracias a su pasión, logró que los proyectos fueran divertidos y asequibles. Revistió el exterior de la primera casa con cedro conservado usando el proceso japonés Shou Sugi Ban, y luego la decoró con madera reutilizada, antigüedades y plantas de interior: todo lo que le encanta desde que era niño.

    No todo fue miel sobre hojuelas. Hubo una época en que Darrel y su esposa, quien es enfermera de oncología, llevaban las reservaciones mientras criaban a sus tres hijos pequeños y seguían trabajando.

    Pero Darrel había hecho los cálculos. Hospedar en minicasas iba a dar sus frutos: la inversión inicial era pequeña y la recuperarían en poco tiempo.

    Un nicho de mercado entre los árboles

    Darrel también quería construir espacios únicos que destacaran por su belleza. Y se dio cuenta de que la suerte estaba de su lado cuando se enteró de que solo había dos casas del árbol en toda la región de Atlanta.

    Supuso que lo único que tenía que hacer era construir una mejor y le lloverían reservaciones. Y así fue. Según sus cálculos, habrá recuperado la inversión 15 meses después de terminar la construcción.

    La artesanía forma parte de la marca personal de Darrel. Planea meticulosamente cada detalle, como el columpio de la casa del árbol, la regadera con efecto de lluvia al aire libre y la tina con patas de hierro fundido. ¿El resultado? Sus huéspedes se quedan maravillados con la singularidad de cada espacio y surgen nuevas amistades bajo las copas de los árboles.

    “Me encanta conocer a los huéspedes¿, afirma. “Pasamos un rato juntos alrededor de la fogata, escucho sus historias y, de alguna manera, se crea un vínculo entre nosotros. Creo que esa es mi parte favorita”.

    Me encanta conocer a los huéspedes. “Pasamos un rato juntos alrededor de la fogata escucho sus historias y, de alguna manera, se crea un vínculo entre nosotros. Creo que esa es mi parte favorita.
    Darrel, Airbnb Superhost,
    Atlanta, Georgia

    Dar el salto

    Darrel ha dedicado mucho tiempo a pensar en cómo invertir en lo que más le apasiona para poder dedicarse por completo a sus aficiones. “El 12 de julio de 2019 comenzó mi jubilación”, cuenta. “Ese fue el día que invertí todo mi dinero en la casa del árbol”.

    Se considera jubilado porque se dedica a lo que le gusta: compartir espacios únicos y llenos de encanto que permiten a los huéspedes volver a conectarse consigo mismos.

    Gracias a un planeación minuciosa y a una rápida recuperación de los costos, Darrel ha transformado su propiedad en un lucrativo negocio de hospedaje. Su marcado carácter emprendedor, sus tres títulos universitarios y su pasión por innovar le han resultado de gran ayuda, pero insiste en que cualquier persona puede tener éxito como anfitrión de espacios únicos.

    “La comunidad de Airbnb es sinónimo de diversidad”, afirma. “Cualquiera puede empezar a crear, con el presupuesto que sea. No necesitas 70 000 dólares: puedes empezar con una tienda de campaña en el jardín. Solo hay que ponerle imaginación y lo lograrás”.
    La comunidad de Airbnb es sinónimo de diversidad. Cualquiera puede empezar a crear, con el presupuesto que sea. No necesitas 70 000 dólares: puedes empezar con una tienda de campaña en el jardín. Solo hay que ponerle imaginación y lo lograrás.
    Darrel, Airbnb Superhost,
    Atlanta, Georgia
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    Destacados

    • Este SuperAnfitrión diseñó un plan de negocios para crear alojamientos únicos

    • Transformó una propiedad en el bosque con un cobertizo de herramientas en un negocio de hospedaje profesional.

    • Gracias a su atención por el diseño y a la originalidad de sus espacios, ahora recibe a miles de huéspedes cada año.

    • Ser anfitrión en Airbnb trae diversión, satisfacción e ingresos estables

    Airbnb
    18 de dic de 2020
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