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    De anfitriona principiante a empresaria exitosa

    De anfitriona principiante a empresaria exitosa

    La fundadora de Roost, con sede en Helsinki, ayuda a otros anfitriones de Airbnb a alcanzar el éxito.
    Por Airbnb el 20 de ene. de 2020
    Lectura de 4 min
    Actualizado el 27 de oct. de 2020

    Roost, una próspera empresa con sede en Helsinki que ofrece servicios de hospedaje sin complicaciones para los propietarios, comenzó casi por accidente hace cinco años cuando su fundadora, Mari Tikkanen, se dio cuenta de que necesitaba cambiar las cosas.

    Siendo una emprendedora decidida y exitosa, Mari había trabajado sin parar desde la edad de 23 años, cuando comenzó una agencia de publicidad exitosa. Unos años más tarde, se convirtió en CEO de la agencia de transporte público de Dinamarca, donde las presiones diarias eran aún mayores. Finalmente, Mari se dio cuenta de que necesitaba un descanso.

    “Me tomé un año libre, y el punto era no hacer nada a largo plazo durante ese año”, dice Mari. Casualmente, en ese momento, Mari recién se había divorciado. Durante los días que sus hijos se quedaban con el papá, se dio cuenta que tenía bastante espacio extra. “Estaba sola en una casa grande y pensé: ‘¿Qué tal si entro en Airbnb?’”, dice. A Mari la empujó principalmente la curiosidad de “ver cómo funciona”, dice. También tenía el instinto, común entre los finlandeses, de ser una especie de embajadora de su pequeño país.

    El anfitrión principiante aprende lo básico

    Mari nunca había usado Airbnb y realmente no sabía cómo funcionaba. Tomó algunas fotos de su casa y las subió a la plataforma de hospedaje. Y antes de que se diera cuenta de que se había publicado su anuncio, llegó una solicitud de reservación de Japón. “¡Qué onda!”, Mari pensó al principio. Luego, sin perder el ritmo, aprovechó la oportunidad y se dijo a sí misma: "Vamos a hacerlo”.

    Ese verano, Mari recibió a 10 huéspedes. Como rentaba toda su casa, iba a quedarse con viejos amigos y parientes que no había visto mucho a causa de su ritmo de vida. Poco a poco, el atractivo de hospedar se hizo más evidente. “Podía conocer gente nueva de todo el mundo y pasar más tiempo con mis amigos y parientes más cercanos”, dice Mari. “Por supuesto, el dinero extra para mi año sabático tampoco me cayó mal”.

    Antes de que terminara la temporada, un amigo la invitó a comer para pedirle ayuda para anunciar un departamento suyo. Mari, siempre una mujer de negocios, apareció con el borrador de un contrato, uno que todavía usa con los propietarios. También esbozó una versión temprana de lo que sería el sitio web de Roost.

    Cuando Mari accedió a anunciar el lugar de su amigo, no sabía que recibiría publicidad inesperada. Su amiga, una reportera del periódico más grande de Helsinki, había sugerido a un editor que incluyera a Mari en una historia sobre Airbnb. El perfil resultante, bajo el título “Anfitriona para la nueva era”, destacaba que no solo estaba hospedando en su propia casa, sino que también estaba ayudando a otros a convertirse en anfitriones. Le llamaron la primera anfitriona profesional de Airbnb en Finlandia. El resto, como dice Mari, es historia.

    Podría conocer gente nueva de todo el mundo y pasar más tiempo con mis amigos y parientes más cercanos. Por supuesto, el dinero extra para mi año sabático tampoco me cayó mal.
    Mari, CEO of Roost

    Airbnb, al estilo nórdico

    Cuatro años más tarde, Roost administra más de 90 departamentos en Helsinki, así como propiedades en otras dos ciudades de Finlandia y Tallin, Estonia. “Centramos nuestro servicio principalmente en las personas que no disponen del tiempo o la posibilidad de atender huéspedes en sus departamentos”, dice Mari. Esto incluye a las personas que están demasiado ocupadas, o a las personas que trabajan o viven en el extranjero pero tienen una propiedad en Finlandia.

    La propuesta de valor de Roost es convincente y sucinta: “Si tienes un espacio, podemos convertirlo en un negocio rentable para ti, sin costos recurrentes”. Mari se encuentra personalmente con anfitriones primerizos para evaluar el potencial de ingresos de su departamento y reforzar el mensaje: lo único que los propietarios tienen que hacer es irse de vacaciones o de viaje de trabajo, y el resto queda en manos capaces del equipo de Roost. Eso incluye el cuidado de la decoración y los servicios para que los departamentos compartan un estilo nórdico. Incluye servicios profesionales de limpieza, concierge y asistencia al huésped.

    Un equipo femenino aporta un toque especial

    Roost está dirigido por un equipo de cuatro mujeres muy unido, que Mari dice que ayuda a diferenciar a la compañía de otros administradores de propiedades.

    “Hacemos todo lo que podemos con un corazón cálido y estilo nórdico”, dice Mari. “Y también queremos hablar de cosas realmente importantes con nuestros huéspedes, por ejemplo cómo reciclamos nuestra basura, cómo funcionan nuestros sistemas de parques o cómo el transporte público [te permite] viajar gratis con los niños. Creo que es importante”.

    Roost promete que los huéspedes serán “habitantes locales durante un día y amigos de por vida” y además, “te guiaremos a través del alma de la ciudad, revelando los lugares más aislados que los guías de viaje típicos no comparten”, dice su sitio web. Las recomendaciones incluyen pubs y bistros de la zona, saunas originales, paseos en ferry hasta islas remotas, galerías ocultas y joyas arquitectónicas.

    Mari espera que su último éxito empresarial, desarrollado en torno a su alter ego “manos a la obra”, no resulte solo en una empresa duradera, sino que además sea una lección, en cierto modo, para sus hijos.

    “Creo que mis hijos tienen un buen modelo a seguir”, dice. “Sabes que puedes elegir las cosas que haces y no necesitas tener un grado académico para ocupar un puesto ejecutivo, que puedes pasar sin problemas a otra industria o cosas por el estilo”, dice Mari. Sin embargo, hay una cosa que Roost no la ha ayudado a lograr: un ritmo notablemente más lento. “Trabajo demasiado”, admite.

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    Airbnb
    20 de ene. de 2020
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